Maker y su compra compulsiva

La compulsión de comprar componentes: cuando el hobby se convierte en acumulación

¿Te ha pasado que estás haciendo un proyecto electrónico, bien feliz, cuando de pronto te das cuenta de que te hace falta algún módulo, uno o varios componentes electrónicos, o algún material extra? Entonces entras a la página de tu proveedor de confianza a buscar ese componente para ver si lo tiene disponible. ¡Perfecto, lo tiene! Y son en total 200 pesos.

Lo compras… oh, pero hay un detalle: tienes que pagar envío de 100 pesos. Es decir, 300 pesos sí o sí. Mmm… pero recuerdas que puedes conseguir envío gratis si compras 499 pesos o más. Entonces piensas: “¿Qué más necesitas para aprovechar el envío?”.

Se te empiezan a ocurrir varias cosas. ¡Perfecto! Pero rayos… solo logras juntar en el carrito 460 pesos. Entonces piensas de nuevo: “¿Qué más necesitas?”. No se te ocurre nada. Así que decides aumentar la cantidad de algún artículo para alcanzar el mínimo. Bueno, te pasaste por 20 pesos, pero no hay problema: en algún momento lo puedes usar. Listo, lo compras.

Te sientes feliz porque te llega mañana o en pocos días, ¿verdad? Y, además, conseguiste el envío gratis. Estuvo bien… solo que acabas de hacer una compra compulsiva. 

MI CASO PERSONAL

Hace un tiempo me topé con un proveedor en Estados Unidos que vendía componentes electrónicos a precios realmente bajos. En ese momento estaba buscando resistencias y capacitores de distintos valores, así que me pareció una gran oportunidad. El total de lo que necesitaba apenas sumaba 20 dólares, pero para obtener envío gratis tenía que llegar a 50.

Pensé que no sería mala idea completar el pedido con más resistencias, microcontroladores, LEDs, diodos… y así fui llenando el carrito. Me gustó tanto la tienda que empecé a explorar su catálogo más a fondo, y encontré todavía más cosas que me llamaron la atención.

Sin darme cuenta, empecé a caer en un patrón. Lo que comenzó como una compra útil se convirtió en el inicio de un hábito: acumular componentes electrónicos que probablemente nunca usaría. Fue ahí donde, sin saberlo, comenzó mi relación con las compras compulsivas dentro del mundo maker.

Las frases que suelo decirme a mi mismo son: “por si algún día lo necesito”, “mejor lo compro ahora que está barato”, “completo el carrito para el envío gratis”. Hoy en día tengo módulos, sensores, microcontroladores y componentes que nunca he usado. Aunque ocasionalmente sí ocupo algunas cosas, calculo que he usada solo el 8 o 10% de todo lo que he comprado. 

Por suerte dedique varios días a organizar todo lo que tengo, porque también pasa que al tener todo regado ya se me olvidada lo que tenía y a veces lo compraba dos veces. No saber ni lo que tengo me generaba una frustración en mí, y a veces hasta culpa de haberlo comprado dos veces cunado solo necesitaba una.

NO SOY UN CASO AISLADO

En el mundo maker, esta historia se repite todo el tiempo. No solo ocurre con pequeños componentes, sino también con equipo electrónico para el taller. No digo que esté mal conseguir herramientas si te dedicas a esto, pero considera esta historia: realmente no necesitabas comprar 200 pesos extra en componentes que, en la mayoría de los casos, no vas a usar. O en mi caso 30 dólares más.

Este patrón se repite entre los apasionados por la tecnología, incluso, se relaciona con términos como “Gear Acquisition Syndrome” (GAS), “compra compulsiva” o incluso “hoarding técnico”. Testimonios en Reddit, EEVblog, foros y videos donde se normaliza esta conducta, a veces con humor, nos muestran que pasa muy seguido. 

QUE DICE LA PSICOLOGíA

Se mencionan causas como el miedo a no estar preparado, también conocido como “miedo a la escasez futura”. Este temor lleva a acumular objetos o recursos que podrían necesitarse algún día, aunque no haya una necesidad inmediata. El FOMO (Fear Of Missing Out, o miedo a perderse algo) también juega un papel importante: al ver promociones, descuentos o nuevos productos, se activa una ansiedad por no aprovechar una oportunidad única.

Además, la gratificación instantánea refuerza este comportamiento, ya que recibir un paquete o comprar algo nuevo libera dopamina, generando una sensación de recompensa inmediata. Esto puede convertirse en un ciclo difícil de romper. Por otro lado, está la procrastinación productiva: en lugar de comenzar un proyecto, uno siente que “avanza” al comprar herramientas o componentes, aunque en realidad esté postergando la acción real de construir o programar. Estas conductas están ampliamente documentadas en la psicología del comportamiento y la economía conductual, especialmente en el estudio de los sesgos cognitivos y las adicciones no relacionadas con sustancias.

¿QUE HAGO YO PARA NO COMPRAR COMPULSIVAMENTE?

He intentado muchas cosas, desde:

  1. Hacer una lista clara de lo que necesito antes de comprar.
  2. Tratar de terminar un proyecto antes de empezar otro.
  3. Revisar primero qué tengo antes de comprar algo nuevo.
  4. Esperar 48 horas antes de comprar algo impulsivamente.
  5. Ponerme un límite mensual de gasto (aunque a veces lo rompa).
  6. Limitar el uso de aplicaciones por internet hasta un máximo de 20 -30 minutos

Pero sinceramente lo único que me ha servido es una combinación entre el punto número 4 y el 6. Sobre todo, el 6. Bloquear aplicaciones funciona, poner un límite de uso diario me aleja de ver que más puedo meter en un carrito para completar el envío gratis.

CONCLUSIÓN

Ser maker es una pasión hermosa, pero también puede volverse una trampa si no somos conscientes de los patrones que desarrollamos al comprar y acumular.

Desde la psicología del comportamiento se sabe que conductas como la compra compulsiva pueden estar alimentadas por miedos profundos: al desabasto, a no estar preparados o a perder una oportunidad. A esto se suma la gratificación inmediata que sentimos al comprar, y la falsa sensación de productividad que da tener nuevas herramientas o componentes sin realmente usarlos.

No se trata de dejar de comprar, sino de hacerlo con propósito, de tomar conciencia de por qué queremos algo y para qué lo vamos a usar. Crear con lo que ya tenemos, compartir lo que aprendemos y ser honestos con nuestras emociones nos puede ayudar a disfrutar más del proceso y a mantener nuestro hobby como un espacio de crecimiento, no de ansiedad.

Compartir estas experiencias no solo libera, también nos conecta con otros que viven lo mismo y nos permite avanzar juntos hacia un consumo más consciente dentro del mundo maker.


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